La ley que cambió el desperdicio de alimentos en Francia: cómo los supermercados pasaron de desechar comida a donarla
Una medida que transformó la lucha contra el desperdicio de alimentos
Durante años, el desperdicio de alimentos fue uno de los grandes desafíos en Francia. Mientras miles de personas enfrentaban dificultades para acceder a una alimentación adecuada, toneladas de productos aptos para el consumo terminaban diariamente en la basura.
La situación generó un intenso debate social y dio origen a una iniciativa que convertiría a Francia en un referente mundial en la lucha contra el desperdicio de alimentos.
El problema que indignó a miles
Antes de la aprobación de la ley, algunos supermercados inutilizaban alimentos que ya no podían vender, pero que seguían siendo aptos para el consumo.
Diversos reportes documentaron casos en los que ciertos establecimientos rociaban productos con sustancias como lejía para impedir que fueran recuperados de los contenedores de basura, una práctica que despertó fuertes críticas por parte de organizaciones sociales y ciudadanos.
Mientras tanto, bancos de alimentos y organizaciones benéficas advertían que miles de personas necesitaban ayuda para cubrir sus necesidades básicas.
El papel de Arash Derambarsh
Uno de los principales impulsores del cambio fue Arash Derambarsh, concejal y activista francés, quien comenzó una campaña para reducir el desperdicio de alimentos y facilitar que los excedentes llegaran a quienes más los necesitaban.
Su iniciativa reunió un amplio respaldo ciudadano y logró que el tema llegara al Parlamento francés, donde comenzó el debate sobre la necesidad de establecer nuevas obligaciones para las grandes cadenas de supermercados.
La histórica ley de 2016
En 2016, Francia aprobó una legislación considerada pionera a nivel internacional.
La norma obliga a los supermercados de determinado tamaño a firmar convenios con bancos de alimentos y organizaciones benéficas para donar los productos que aún sean aptos para el consumo, en lugar de destruirlos o desecharlos.
Además, la ley contempla sanciones para quienes incumplan estas obligaciones, reforzando el compromiso del país con la reducción del desperdicio alimentario.
Un modelo que inspiró a otros países
La legislación francesa fue ampliamente reconocida por organismos internacionales y sirvió de inspiración para iniciativas similares en otras naciones interesadas en reducir el desperdicio de alimentos.
La medida también impulsó una mayor colaboración entre supermercados, asociaciones benéficas y bancos de alimentos, permitiendo que grandes cantidades de productos llegaran a personas en situación de vulnerabilidad.
Un beneficio ambiental y social
Reducir el desperdicio de alimentos no solo tiene un impacto social.
Especialistas señalan que aprovechar los alimentos aptos para el consumo también contribuye a disminuir la generación de residuos, reducir las emisiones asociadas al desperdicio y hacer un uso más eficiente de los recursos empleados para producir esos alimentos.
Por ello, este tipo de políticas suele considerarse una herramienta que combina beneficios ambientales, económicos y humanitarios.
¿Ha dado resultados?
Desde la entrada en vigor de la ley, Francia ha fortalecido sus programas de donación de alimentos y ha incrementado la cooperación entre el sector privado y las organizaciones de ayuda social.
Aunque el desperdicio alimentario continúa siendo un desafío, la normativa es considerada un paso importante dentro de una estrategia más amplia para promover un consumo responsable y apoyar a las personas que enfrentan inseguridad alimentaria.

La ley aprobada en Francia en 2016 marcó un antes y un después en la forma de gestionar los excedentes de alimentos.
Al obligar a los grandes supermercados a donar productos aptos para el consumo en lugar de destruirlos, el país impulsó un modelo que ha sido observado y estudiado por otras naciones.
Más allá de las cifras, la iniciativa recuerda que pequeñas decisiones en materia de políticas públicas pueden tener un impacto significativo tanto en la reducción del desperdicio como en el apoyo a quienes más lo necesitan.