Enamoraban a petroleros y les robaban Una banda de menores, asesinó a un trabajador de la paraestatal en una casa de cita y lo incineró en un paraje. 2009-10-23
Una banda de delincuentes, conformada en su mayoría por menores de edad que rondan los 16 años de edad, contaba con una casa de citas en donde ofrecían los servicios sexuales de niñas, cuyos principales clientes - según sus declaraciones- eran trabajadores petroleros, a los cuales posteriormente asaltaban. Sin embargo, no contaron con que uno de sus últimos clientes, a quien despojaron de 25 mil pesos en efectivo, opuso resistencia por lo que le dieron muerte a cuchilladas. Posteriormente incineraron su cuerpo con la finalidad de borrar toda evidencia de su crimen.
Tras las pesquisas, ya han sido detenidos tres presuntos cómplices de ese homicidio. El macabro hallazgo realizado el lunes pasado del cuerpo de un trabajador de Pemex, incinerado en un paraje de la ranchería Río Seco y Montaña Segunda Sección de Cárdenas identificado como Samuel Alamilla, condujeron a la detención la tarde del miércoles, de tres presuntos homicidas que participaron en el crimen; uno logró darse a la fuga.
El día miércoles, en punto de las 10:00 a.m., elementos de la Policía Ministerial llevaron a cabo la reconstrucción de hechos donde una de las presuntas homicidas de nombre Yesenia , de 16 años de edad, explica lo que ocurrió la noche del martes 13 de octubre pasado:- “Como a las diez de la noche nos encontrábamos en la casa de la Av. Lazaro Cárdenas, a un costado del Pollo Viajero color blanca, de dos pisos, donde llegamos siempre a chupar. Sólo éramos Jesús Manuel, Alan de Jesús, Ivett y yo, cuando tocaron a la puerta y salimos vimos que era Samuel Alamilla.
Lo invitamos a pasar a la casa para tomarnos unos tragos, pero teníamos que ir a dejar a mi sobrino, y le dijimos a Samuel que nos diera el 'raid'; ya de regreso a la casa le pedimos que nos invitara unas cervezas y Samuel accedió a invitarnos sólo cinco caguamas.
Nos regresamos a la casa y ahí estuvimos, pero Samuel se tenía que retirar para irse a reportar a su trabajo y nosotros todavía nos quedamos en la casa. A las 2 de la mañana del día 14, cuando Samuel regresa, ya no teníamos más cervezas y le dijimos a Samuel que nos invitara más caguamas pero ya no quería. Entonces empezamos a discutir y yo saqué un cuchillo y una navaja junto con Jesús Manuel, Alan e Ivett. Lo apuñalamos en la espalda y participamos todos porque Samuel empezó a forcejear y los chamacos lo agarraron.
Uno de ellos salió lastimado de su brazo, minutos después Samuel estaba tirado en la cama con tres puñaladas en la parte trasera de la espalda y la que causó su muerte fue una a la altura del corazón, por lo que les dije: “¿Ahora qué vamos hacer?, ¡hay que hablar a alguien que nos ayude!” y mis tres compañeros me dijeron: '¡Cállate, de aquí no sale nadie!', y metimos el cuerpo de Samuel en una bolsa negra y esperamos que fueran las 4 de la mañana para llevarlo a tirar a un lugar donde no lo encontrara nadie.
A las 4:30 salimos de la casa, subimos un bote de gasolina, el cuchillo y lo llevamos en su carro un Tiida color blanco. No sabíamos a dónde llevarlo.
Uno de mis amigos dijo que lo llevaríamos a El Dorado ahí nadie lo iba encontrar. Entonces nos fuimos a El Dorado que está sobre la carretera Cardenas-Huimanguillo, en la entrada del motel El Dorado en la ranchería Rio Seco y Montaña a un 1 km de la entrada.
Ahí tuvimos que buscar donde hubiera muchos montazales para que no lo encontraran, al estar ahí, bajamos el cuerpo entre los cuatro y entre Jesús y Alan le tiraron la gasolina para luego prenderle fuego. Una vez que el cuerpo ya estaba en llamas dejamos tirado el cuchillo, los guantes y nos quitamos del lugar para luego irnos.
Les preguntamos ¿a dónde vamos? y Alan contestó: 'Vamos a ver a un señora, yo tengo la llave de la casa de una maestra, así que nos fuimos un rato y nos llevamos varias cosas entre ellas una computadora laptop, una tele, dinero en efectivo, más de $10 mil pesos, alhajas, un estéreo; cada quien se llevó una cosa. Ya como a las 6 de la mañana llevamos a guardar el vehículo a casa de la abuelita de Ivett, ahí lo dejamos. Cada quien se fue a su casa y prometimos que nadie diría nada”.
Actualmente la casa tiene un letrero que dice “Se renta” con algunos números telefónicos que no existen. Los presuntos homicidas responden a los nombres de Jesús Manuel Arena Hernández, Alan, Yesenia, ambos menores de edad, e Ivett Martínez Méndez quien actualmente se encuentra prófuga y se presume que pudo ser alertada por alguno de su cómplices amigos, mientras tanto, los detenidos se encuentran declarando ante la AMPEA iniciándose por ello la Av-PREV-AP-AMPEA- III-683-2009 por el delito de homicidio calificado de Samuel Alamilla Briceño.